Laboratorios
Investigación aplicada, prospectiva e innovación.
Tres líneas permanentes donde exploramos los problemas territoriales que el planeamiento convencional todavía no resuelve.
LAB—A
Economía de baja altitud
La ciudad también se ordena en vertical. Investigamos cómo planificar el espacio aéreo urbano antes de que lo ocupe el mercado.
- 01
Movilidad aérea urbana (UAM)
Escenarios de implantación, demanda y aceptación social.
- 02
Vertipuertos
Criterios de localización, compatibilidad de usos e integración urbana.
- 03
Logística con drones
Corredores, nodos de entrega y última milla aérea.
- 04
Espacio aéreo tridimensional
Regulación urbanística del volumen sobre la ciudad.
- 05
Derechos de vuelo
Encaje jurídico entre propiedad, planeamiento y navegación.
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LAB—B
Fondo de Respuesta Urbana
Protocolos para actuar rápido cuando el territorio falla. Resiliencia diseñada antes de la emergencia.
- 01
Inundaciones
Cartografía de riesgo, drenaje sostenible y reubicación de usos.
- 02
Incendios periurbanos
Gestión de la interfaz urbano-forestal y franjas de protección.
- 03
Olas de calor
Refugios climáticos, sombra y mapas de vulnerabilidad.
- 04
Planes de contingencia
Protocolos municipales de respuesta y recuperación.
- 05
Urbanismo táctico
Intervenciones ligeras, reversibles y de despliegue inmediato.
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LAB—C
La ciudad del 2040
Prospectiva territorial a 15-20 años vista. Lo que planificamos hoy se habitará en un mundo distinto.
- 01
Prospectiva territorial
Escenarios a 2040 y estrategias robustas ante la incertidumbre.
- 02
IA y automatización
Impacto en el empleo, la movilidad y el hábitat urbano.
- 03
Descarbonización
Modelos de transición energética a escala de barrio y ciudad.
- 04
Infraestructuras
Transformación de redes, viario y servicios urbanos.
Serie de artículos · Alfredo Romeo
Las entregas de «La ciudad del 2040»
La lección de Bizancio: Ray Dalio, el declive de las civilizaciones y el peligro de vivir de lo que construyeron nuestros antepasados
A partir de las tesis de Ray Dalio sobre el ciclo de auge y declive de las civilizaciones, una reflexión sobre Bizancio y el riesgo de que nuestras ciudades vivan de las rentas de lo que construyeron generaciones anteriores en lugar de construir lo que vendrá.
Cuando las consecuencias llegan
Cuando producir un contenido se vuelve mucho más barato, cambia la cantidad de personas que pueden producirlo. Cuando aumenta la oferta, cambian las condiciones de competencia. Cuando esas condiciones cambian, se modifica el valor de las empresas, de los intermediarios y de las capacidades profesionales.
Ciudades exponenciales vs analógicas
Una reflexión sobre las ciudades exponenciales frente a las analógicas y las distintas formas de afrontar el futuro urbano.
La ciudad como nodo soberano
Cuanto más global sea la inteligencia, más importante será controlar lo local. Si la inteligencia se vuelve abundante, lo escaso pasa a ser la realidad física: máquinas, naves, personas, capacidades. Una ciudad concentra una enorme cantidad de esa realidad, pero sabe muy poco sobre sí misma. Hacerla computable no es centralizarla, sino permitir que miles de nodos independientes cooperen —como en Internet— y decidan lo más cerca posible de donde está la capacidad de resolver.
De la fábrica como unidad a la ciudad como sistema industrial
Fabricar en volumen exigía reunir capital, trabajadores, máquinas y una fábrica capaz de asumir sola el riesgo de encontrar mercado. Ese modelo levantó la sociedad industrial, pero las barreras se están desmontando: la producción se distribuye, se comparte y se coordina, y la unidad productiva deja de ser la fábrica para pasar a ser la propia ciudad.
Lo común no es del Estado
Cuando cada uno atiende sólo a lo suyo, termina deteriorándose aquello común que hace posible lo propio. La conclusión inmediata suele ser reclamar más Estado, pero lo común no es sinónimo de estatal: existen formas comunitarias de propiedad, gobierno y responsabilidad capaces de sostener los bienes compartidos sin delegarlos por completo en la administración.
Cuando la sociedad comprenda que la IA es mejor que cualquier corporación política para tomar decisiones
Se trata de desligar quién fija los objetivos de quién decide el camino para conseguirlos. Un ayuntamiento es, esencialmente, un sistema de coordinación de recursos comunes: cuando la optimización de ese camino pueda calcularse mejor con inteligencia artificial, la legitimidad política se desplazará hacia la definición de los fines y la rendición de cuentas, no hacia la gestión de los medios.
Cada evento, una entidad
Una calle levantada, unas vallas, maquinaria y una circulación provisional que nadie termina de comprender. Lo que ocurre en la ciudad rara vez está registrado como algo consultable. El artículo propone que cada acontecimiento urbano —una obra, un corte, una incidencia, una licencia— exista como entidad identificable, con datos propios, responsable, plazos y trazabilidad, legible tanto por las personas como por las máquinas.
Las bases de la economía del cuidado
El envejecimiento, la soledad y la dispersión familiar obligarán a reconstruir las redes locales de cuidado. No todo cuidado requiere convertirse en empleo público ni en servicio profesional. Acompañar, saludar, detectar una ausencia o ayudar en una tarea cotidiana también genera valor comunitario y puede reconocerse mediante nuevas formas de reciprocidad, reputación y participación.
¿Quién garantizará las fuentes de confianza?
En un mundo en el que los agentes de inteligencia artificial responderán, recomendarán y tomarán decisiones, la cuestión decisiva será qué fuentes consideran fiables. Las ciudades necesitarán construir oráculos locales, repositorios verificables y sistemas capaces de convertir el conocimiento distribuido en información estructurada, trazable y útil para personas y máquinas.
Gestionando el medio ambiente
La inteligencia artificial, los drones, los sensores y la robótica reducirán el coste de vigilar y conservar el territorio. Sin embargo, ninguna tecnología resolverá por sí sola el problema de la organización. El artículo plantea comunidades ambientales capaces de gestionar bienes comunes con propiedad compartida, responsabilidad local y rendición de cuentas, siguiendo las enseñanzas de Elinor Ostrom.
En la economía agéntica, ¿qué estrategia debemos seguir con la apertura de datos?
Cuando los agentes de inteligencia artificial comiencen a buscar, comparar y decidir por personas y empresas, los datos estructurados se convertirán en una infraestructura económica. El debate ya no será únicamente si los datos deben abrirse, sino quién los organiza, quién garantiza su calidad, quién captura el valor que producen y cómo puede una ciudad conservar soberanía sobre su conocimiento.
Fondo de Respuesta Urbana
Las ciudades acumulan patrimonio, presupuestos y recursos, pero suelen carecer de capacidades inmediatamente disponibles cuando aparece una emergencia. El Fondo de Respuesta Urbana propone transformar parte del capital inmovilizado en infraestructura preparada para actuar: vehículos, energía, comunicaciones, alojamiento, maquinaria y suministros organizados antes de que llegue la crisis.
La barredora autónoma y el fin de la gestión pública tal y como la conocemos
La llegada de una barredora autónoma no plantea solamente una cuestión tecnológica. Obliga a preguntarnos quién será propietario de las máquinas, quién definirá sus objetivos y cómo se organizarán los servicios públicos cuando muchas tareas puedan realizarse con una intervención humana mínima. El verdadero cambio no estará en el robot, sino en la institución que lo controle.
